Capazo y espardeñas, el tándem que nunca falla

Los días se alargan, las temperaturas suben, el olor a cloro y salitre comienza a sentirse… es la señal. El verano se acerca. Y con él, llegan las fibras naturales: el esparto, el mimbre, la palma… Invaden nuestras prendas y complementos para acompañarnos en las últimas jornadas de trabajo y en las tardes eternas de vacaciones.

Pero hay algo que marca aún más el pistoletazo de salida hacia el verano. El cambio de armario. Odiado y amado a partes iguales. El momento, a veces, puede ser tedioso, pero el resultado siempre es maravilloso. Capazos y espardeñas se adueñan de nuestros armarios. Y nosotras, tenemos que confesarlo, estamos felices de que lo hagan.

Sicilia, Malia y Anafi: el Mediterráneo a tus pies

No es casualidad que nuestras cuñas de esparto estén bautizadas con algunos de los rincones más increíbles del Mediterráneo. No en vano, su costa española es testigo y guardián de nuestros talleres y procesos de elaboración artesana.

Algo que se nota en cada pisada. Porque, a pesar de la altura de nuestras cuñas de esparto, cada una de ellas está diseñada al detalle para convertirse en una segunda piel para tus pies. Plantillas de microgel, hebillas hipoalergénicas, forro de piel… Cada detalle está pensado para que disfrutes de tus días de verano sin preocuparte por el calzado.

 

Parikia, Ceylan y Rodas: huellas en tierra firme

Si hablamos de verano y esparto, no podemos olvidarnos de nuestros diseños planos. Creados para todas esas mujeres que no quieren renunciar a las fibras naturales, pero que prefieren evitar las alturas.

Gracias a sus plataformas de 1 a 3 cm y sus tiras para anudar al tobillo, podrás exprimir cada momento del verano al máximo. Con la única preocupación de pasarlo bien y disfrutar cada segundo.

Capazo Formentera: más que un bolso, un baúl de recuerdos

Piénsalo: cuando recuperas un complemento año tras año, se convierte en algo especial. Es el caso de nuestro capazo Formentera. Elaborado a mano y de forma artesanal. Como cada diseño Micuir, ha sido creado para durar temporada tras temporada. 

 

Por eso, cuando lo sacamos de su bolsa cada verano y lo desenfundamos, vuelven a nosotras los recuerdos que vivimos con él: esa tarde en Cádiz, esos primeros pasitos en la arena o ese vermut que terminó convirtiéndose en cena. 

Es el poder del slow fashion y de los complementos creados con cariño para pasar de generación en generación. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y se convierten en increíbles baúles de recuerdos. 

Y tú, ¿estás lista para empezar a atesorar los tuyos?